«Obediencia de vida», poema por la Memoria 24M

Por @JavierCarli, escritor independiente

Obediencia de Vida

Círculos dibujándose en el cemento,
pañales y pañuelos que se mecen con el viento,
aunque canos sus cabellos, cuando hay lucha nunca es tarde si el coraje y el valor toman forma de una madre.

Si el viernes es día de brujas el jueves lo será de locas,
son locuras verdaderas que erupcionan los volcanes de sus bocas,
caminando en derredor, sin temer las represalias,
el borcego se confunde cuando la verdad lucha en sandalias.

Con vida los llevaron, con vida los queremos;
resistir es combatir, caminando venceremos;
que un pañuelo blanco pueda más que un sombrero militar,
un humilde y poderoso ejemplo de que nunca hay que callar.

Ocultaron sus rapaces garras detrás de la fina cabritilla,
su apetencia de reorganización nacional resultó la más sombría pesadilla,
es de necios la utopía que al viento en una jaula se lo pueda someter,
son aquellos que saben que los libros se leen, pero no para qué sirve leer.

Aun en su lucha desigual no confundieron justicia con venganza.
¡Que la lesa humanidad sea escrutada en la balanza!
No queremos mármol ocultando la verdad ni bronces consolando hipocresías.
En Gobierno prostitucional se decreta el punto final y la obediencia debida.

Obediente soldadito responsabilidad tuya es de tu alma cuidar,
que al guardián de los finales no lo impresiona ninguna jerarquía militar,
que no es valiente hacer gritar a una persona amordazada,
que no es de humanos ultrajar a una mujer embarazada.

Cuando el mayor insulto fue un indulto y la democracia prefería olvidar,
ahí estuvieron sus blancos pañuelos obligando a recordar.
Defendieron la dignidad de la memoria cuando la amnesia fue la más cómoda amenaza.
¡Madres de la plaza el pueblo las abraza!

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